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Full text of "Instantáneas : revista cómico-lírica en un acto y cinco cuadros, en prosa y verso"

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SOCIEDAD  DE  ÜAbfcs  ESPAÑOLES 


INSTANTÁNEAS 


REVISTA  CÓMICO-LÍRICA 


EN  m  ACTO  Y  CINCO  CUADROS.  EN  PROSA  Y  VERSO 


ORIGINAL  DE 


Cflí^IiOS  fll^HlGHES  y  JOSÉ  LÓPEZ  SlIiVfl 


mú&ica  de  Jos  maestres 


T0RREGR08A  y  VALVERDE  (HIJO) 


SEGUNDA  EDICIÓN 


MADRID 

SALÓN  DEL  PRADO,  14,  HOTEL 
1©02 


IIV^TAIVOrAlVE^Aí^ 


Esta  obra  es  propiedad  de  sus  autores  y  nadie  po- 
drá, sin  su  permiso,  reimprimirla  ni  representarla 
en  España  ni  en  los  paises  con  los  cuales  so  hayan 
celebrado  ó  se  celebren  en  adelante  tratados  interna- 
cionales de  propiedad  literaria. 

Los  autores  se  reservan  el  derecho  de  traducción. 

Los  comisionados  y  representantes  de  la  Sociedad 
de  Autores  Españoles  son  los  encargados  exclusivamente 
de  conceder  ó  negar  el  permiso  de  representación  y 
del  cobro  de  los  derechos   de  propiedad. 

Queda  hecho  el  depósito  que  marca  la  ley. 


INSTANTÁNEAS 

REVISTA  CÓMICO-LÍRICA 

EN  UN  ACTO  Y  CINCO  CUADROS.  EN  PROSA  Y  VERSO 


ORIGINAL  DE 


Garlos  flraiehes  y  José  Itópez  Silva 


imisica  de  los  maestro 


T0RREGR08A  y  VALVERDE  (HIJO) 


Estrenada  en  el  TEATRO  ELDORADO  de  Madrid,  la  noche 
del  28  de  Junio  de  1899 


SEGUNDA  EDICIÓN 


MADRID 

VELA8C0,   IMP.,  MARQUÉS  DK  8AIÍTA   ANA,  11  DÜP." 

Teléfono  número  551 
iOOS 


REPARTO 


PERSONAJES 


ACTORES 


MONAGUILLO  1." Sra.    Perales. 

^^^^  ^•''-  • ' !  Seta.  Astort. 

VECINA ( 

SÓLITA Sra  .     Valverde. 

BRAULIA González. 

/  Perales. 

\  Srta.  Astort. 

MARIPOSAS {  Blanch. 

Velasoo. 

Urrutia. 

UNA  SEÑORA Sra.    Banoyio.  . 

REPRESENTANTE  del  MusicHall.  \ 

MELITÓN J 

UN  MANGUERO \  Sr.       Rodríguez. 

PICAVEA \ 

GORDILLO / 

TERESIANO Moxcayo. 

UN  BARRENDERO ) 

(  Fernandez. 

UN  ACOMODADOR ^ 

QUINIDIO I 

UN  MANGUERO. )  Barraycoa 

GUARDIA Abejar. 

LUIS   Peral. 

UN  ESPECTADOR Castillo. 

MANGUITO Niño   Ibáñez. 

Coro  general 


Cuadro  de  baile  andaluz,  en  el  que  toman  parte  Dolores  y 

Salud  Rodríguez,  el  tocador  de  guitarra  Joaquín  Rodríguez  y 

el  cantador  Antonio  Pozo  (El  Mochuelo) 


ACTO  ÚNICO 


Decración.— Telón  corto  de  selva 

ESCENA  PRIMERA 

TERESIANO   aparece  montado   en    una    burra  y  con    una  máquina 
fotográfica  en  la  mano 

(compungido.)  ¡Me  se  ha  escapao!...  ¿Que  si  ha 
sío  á  mí?...  A  mí,  sí  señor;  á  Teresiano  Go- 
llada  y  Más.  Y  lo  que  más  siento  es  que  me 
se  ha  escapao  en  una  reunión  en  que  éramos 
deciséis  personas,  el  alcalde  decisiete,  y  la 
burray  yo  deciocho.  ¡Escapárseme  á  mí  la 
novia!  ¡Qué  rica  era!  La  conocí  en  su  dome- 
cilio;  su  padre,  que  es  un  gran  cosechero, 
liabia  fundao  una  liga  contra  la  filoxera  y 
nos  había  nombrao  vocales  á  mí  y  á  otros 
cuantos  jóvenes;  yo  vi  á  Sólita  un  día  de  se- 
sión y  me  enamoré,  y  el  padre,  que  era  listo, 
lo  notó  y  conoció  que  yo  iba  allí  por  algo 
más  que  por  la  liga;  pero  desimuló  porque 
yo  era  el  mejor  vocal.  En  esto  la  chica  y  yo 
habíamos  concertao  la  fuga...  Bueno,  pus, 
¿con  quién  dirán  ustés  que  se  ha  fugao?... 
i^us  con  otro  vocal...  ¡Na,  que  se  conoce  que 


607309 


— .  6    - 

se  había  empeñao  en  hacer  una  fuga  de 
vocales!  ¡Y  ha  ido  á  escoger  el  peor,  á  Do- 
mingo Pamplinas!...  Toavía  me  acuerdo  del 
momento  en  que  me  dieron  la  noticia  de  la 
fuga  de  Sólita;   ¡qué  día  aquel!  Viene   un 
amigo  y  me  dice:  «Teresiano,  Fe  te  ha  esca- 
pao  la  novia.» — «¿Sólita?» — «No,  con  Pam- 
plinas. » — «¿Pero  se  ha  dio  Sólita?» — «Sí,  so- 
lita  con  él.»  Vuelvo  grupas,  llego  ámi  casa- 
habitación,  cojo  una  pistola,  la  cargo,  apun- 
to... apunto  el  día  en  que  se  fueron,  me  pon- 
go el  cañón  en  la  sien, y  ¡pum!  entramitía. — 
«¿Qué  vas  á  hacer,  desgraciao?» — me  grita. 
Yo,  loco  de  pena,  me  meso  esta  sortijilla,  me 
sumo  en  un  mar  de  llanto  y  digo:  «¡Irse  con 
Pamplinas!  ¡pero  no  sabe  esa  desgracia  que 
á  Madrid  no  se  puede  ir  con  pamplinas!. . 
¿No  está  viendo  lo  que  le  pasa  á  Polavieja?» 
Doy  un  ¡¡ah!l  de  bastante  desesperación  y 
caigo  desmayao  sobre  un  cojín...  Mi  tía,  que 
me  ve  desmayao,  pa  que  se  me  pasara  ei 
desmayo  me  da  á  oler  un  poco  de  éter  y  un 
par  de  huevos  fritos;  al  cuarto  de  hora  ya 
había  yo  vuelto  en  migo,  y  digo:  ¿qué  higo?^ 
digo,  ¿qué  hago?  Pus  me  voy  á  la  corte  en 
pos  de  los  fugetivos;  y  aprovechando  la  gran 
ocasión  de  que  ahora  hay  trenes  baratos^ 
cojo  la  burra  y  digo:  «¡á  Madrid!»,  y  á  Ma- 
drid m.e  voy  con  dos  ojetivos:  el  de  buscar 
á  mi  novia  y  éste,  el  de  esta  máquina  foto- 
gráfica que  me  entregó  el  señor  cura,  y  me 
dijo:  «Tú,  que  sabes  sacar  vistas,  llévate  es- 
ta máquina  y  hazme  diez  ú  doce  instantá- 
neas: me  sacas  menumentos,  tipos,  escena?, 
costumbres  y  un  reló  que  tengo  empeñao. 
Del  menisterio  de  la  Guerra,  que  es  Buena 
vista,  me  sacas  la  fachada,  lo  de  dentro  pal 
gato...  del  Banco  sacas  lo  que  puedas,  que 
será  muy  poco,  y  del  Ayuntamiento  ¡verás 
como  no  pues  sacar  nal...»  Además  me  en- 
tregó una  carta  que  llevo  aquí  pa  un  gran 
presonaje:  don  Meiitón  Chicharro  y  Jaquete, 
Huerta  del  Bayo,  ocho,  bajo.  Conque...  pa 
Madrid  me  voy...  ¿si  quien  ustés   algo?... 


jAh!  ¡una  idea!  jVoy  á  sacar  la  primera  ins- 
tantanial  ¡Quietos  toos!...  (Enfoca  ai  público.) 
¡No  moversel  es  custión  de  un  menuto. 
jUsté...  señorita...  más  risueña...  acuérdese 
usté  del  ojeto  amaoú  de  algo  así!...  ¡Usté... 
caballero...  la  boca  más  cerra!...  Así...  ¡mu 
bien!  ¡Eh!  ¡eh!  ¡eh!...  ¡cliits!  aquellos  del  anfi- 
teatro!... ¡A  ver,  pollo,  sepárese  usté  un  poco 
más  de  la  joven,  que  están  ustés  demasiao 
agrupaos,  y  van  ustés  á  salir  movidos!...  ¡Así, 
muy  bien!...  ¡Usté,  flautín,  quieto!  ¡Auna!... 
(Da  al  botón.)  ¡Yaestál  ¡Muchas  gracias!  ¡No 
dirán  ustedes  que  me  llevo  mala  vista!  ¡Les 
daré  á  ustés  una  prueba!  Y  ahora,  Teresiano, 
á  Madrid...  á  lo  que  van  cuasi  toos  los  polí- 
ticos: ¡á  sacar  lo  que  se  pueda!  ¡Arre,  burra! 

(Vase  primera  izquierda  ) 
MUTACIÓN 


Patio  de  una  casa  de  vecindad  de  los  barrios    bajos    con  los  cuartos 
numerados 


ESCENA  PRIMERA 

MELITÓN  y  BRAULIA  sacudiendo  un  capote  de  guardia  de  orden  pú- 
plico,  de  cuyos  faldones  tira  el  primero.  VECINA 

Vecina  (con  una  cesta  al  brazo  y  dirigiéndose  al  interior  del 

cuarto  número  3.) 

¡Luis! 

BraU.  (a  Melitóu,  que  mira  entusiasmado  á  la  Vecina.) 

¡Tira,  inútil! 
Mel.  ¡Repollo, 

que  haces  daño! 
Brau.  ¡Pues  t3  aguantas! 

Mel.  ¡Bueno! 

Vecina  ¡Luis! 

Brau.  ¡A  la  otra  puerta! 


Vecina        ¡Luis! 

MeL.  (Que  habrá  recibido  un  palo  de  la  Braulia.) 

lAy! 

Vecina  iCondenao,  levanta 

la  asadural  ¿O  vas  á  estarte 
tumbao  toda  la  semana? 

(a  Braulia.) 

¡Pero,  ve  usté! 
Brau.  Tonta,  déjale, 

que  mientras  duerme  descansa... 

tu  cuerpo. 
Vecina  ¡Dichoso  vino! 

Mel.  ¡Parece  mentira  que  haiga 

quien  duerma,  teniendo  al  lao 

compañías  tan  simpáticas! 

(Braulia  tira  violentamente  del  capote,  sacando  á  Me- 
litón  de  su  entusiasmo.) 

Vecina        Sí,  ¿verdad?  ¡Vaya,  me  voy, 
porque  me  tié  ya  más  harta! 

(Mutis  á  la  calle.) 

Brau.         ¡Adiós,  mujer! 

Mel.  (a Braulia.)         ¡Harta,  dice! 

JjRAU.  (Dando  un  palo  en  el  capote.) 

¿Y  á  ti  qué  te  importa? 
Mel.  (Soltando  el  capote.)  Braulia, 

que  ya  me  has  pegao  dos  veces 

en  el  anular,  y  basta 
^  de  indicaciones  molestas. 

Brau  .  ¡Más  valiera  que  miraras 

dónde  te  arrimas,  cochino! 
Mel.  Me  arrimo  donde  me  llaman 

los  deberes  de  mi  Cuerpo. 
Brau.         ¿Si?  ¿De  qué  son  estas  manchas? 
Mel.  No  prencipies  con  preguntas 

caciosas,  desconfiada. 

Brau.  ¿Qué  es  esto?  (Enseñándole  el  capote) 

Mel.  (Poniéndose  pausadamente  las  gafas  y    mirando    con 

mucho  interés.) 

Engrudo. 
Brau.  ¿Y  esto  otro? 

Mel.  Es  de  una  bújia  esteárica. 

Brau.         ¡Bújia!  Vaya  usté  á  la... 
Mel.  ¡Niña! 

Cuidado  con  las  palabras 


—  9  — 

erróneas,  porque  te  advierto 
que  un  día  tiés  la  desgracia 
de  zaherirme  3^endo  armao, 
y  te  caes  pa  una  semana. 

BrAU.  ¿Yo?  ¡Toma!  (Le  da  un  golpe  en  la  espalda.) 

Mel.  ¡Tú,  que  lastimasl 

Brau.  ¡a  barrerl 

Mel.  Si  no  mirara 

del  sexo  que  eres,  menudo 

puñetazo  te  mamabas. 

(Sraulia    va  hacia   él   en  actitud  amenazadora,    y  él 
huye  por  la  puerta  número  uno.) 


ESCENA  II 

BRAULIA,  VECINA  2.*  y  TERESIANO.  Este  entra  en  el  patio  mon- 
tado en  la  burra  y  seguido  del  CORO   DE   MUJERES   que   se  queda- 
rá en  la  puerta 

BraU.  (canturreando  y  cepillando  el  capote.) 

«Si  las  mujeres  mandasen 

en  vez  de  mandar  los  hombres...» 

Ter.  ¿Se  puede? 

Brau.  ¿Quién  es? 

Ter.  (Entrando.)  NoSOtrOS. 

Brau.  (Llamando.) 

¡Baltasaral 
Ter.  f;Usté  me  hará  el  favor?... 

•Brau.  (sin  hacerle  caso.)  ¡Chicas! 

Ter.  ¿Usté  me  hará?... 

Brau.  ¡Pepa,  baja, 

,      que  está  Aguinaldo  con  otro 
caballerol 
Vec.  2.a  ¡ Miá  qué  estatua! 

Ter.  Usté  me  hará  .. 

Brau.  (ai  coro,  que  está  en  la  puerta.) 

¡Pasen,  jóvenes, 
que  no  cuesta  ná  la  entrada! 

(Entran  las  mujeres  de  la  calle  y  otras  vecinas   de  la 
casa.  Braulia  hace  mutis   por  la  puerta  número  uno.) 


1U  — 


Música 

Coro  ¡Mire  usté  qué  hechurasl 

¡Vaya  una  figura! 

¡Es  que  ni  pintad 

¡Ay,  qué  forastero 

tan  chirigotero 

se  nos  ha  colao! 
Ter.  Quieta,  borriquita, 

que  voy  á  bajar, 

y  aunque  sea  poco, 

quiero  descansar. 
Coro  Bájese  usted  ya. 

¡Ande  usted,  mi  bien! 

Que  le  vamos  á  hacer  corro 

para  que  usted  vea 

lo  que  es  la  chipén. 
Ter.  Eso  que  ustés  dicen 

me  parece  bien. 

(Desmonta,  saca  la  burra  y  vuelve  sin  ella.) 
Coro  (Formando  corro  alrededor  de  Teresiano.) 

Oiga  usté, 

señor  de  figurín, 
díganos  de  aonde  viene 

tan  elegante, 

pa  saber 
si  puede  usté  alternar 
con  estas  presonülas 
que  tié  delante. 
Unas  Paece  usté, 

mirado  de  cosfao^ 
un  señorito  de  esos 
del  pan  pringao.  , 

Otras  (Llevándoselo.) 

Pues  así, 
parece  el  muy 'atún 

un  monigote 
del  pim-pam-pum. 
Coro  ¡Ola 

y  ole! 
¡Ay,  con  qué  gracia  lleva  el  chaqué! 
¡Chipén 
iChulón! 


—  41   — 

¡Tié  usted  el  cutis  de  Chulalongkornf 
¡Hable  ya  su  merced! 


Ter. 

lAy,  Jeeúp,  qué  chicas 

tan  guapas  y  ricas  I 

COKO 

¡Venga  de  ahíl 

¿Qué  hace  ya? 

Ter. 

¡Ya  estoy  como  la  jalea  de  NavidRd! 

(Todas  le  rodean,  y  él  procura  abrazarlas  ) 

Unas 

(Rechazándolo  ) 

¡Arre  allá! 

Otras 

(ídem)      ¡So  cimbel! 

Todas 

Esas  manos  quietas, 

que  doy  dos  chuletas. 

Unas 

¡Duro  en  él! 

Otras 

¡Bien  parao! 

Ter. 

¡Estas  chicas  ya  me  han  atontao! 

Una 

(Metiéndole  el  sombrero  hasta  las  orejas.) 

¡Pum! 

Todas 

¡Ole  ya! 

Que  viva  su  mamá 

y  todas  las  personas 

de  campanillas 

que  con  sal 

y  gracia  sin  igual 

la  sacan  á  cualquiera 

de  sus  casillas. 

Ter. 

Con  mi  modo 

de  parpadear, 

las  magnetizo  á  todas 

como  Onofrofe. 

Coro 

Diga  usté                         • 

que  tié  usté  más  quinqué 

que  el  toro  aquel  que  pudo 

cnn  Begaráé. 

(Desde  este  momento  hasta  el  final  del  número,  los  dos 

grupos  en  que  se  ha  dividido  el  Coro  empujan  y  zaran- 

dean á  Teresiano  como  si  jugaran  con   él  á  la  pelota.) 

Unas 

¡Venga  usté  aquí! 

Otras 

¡Venga  usté  acá! 

TeR4 

¡Basta,  por  Dios! 

¡Por  caridad! 

COR'J 

¡Allá  va! 

Ter 

¡Cataplóm! 

Coro 

¡Ande  usted! 

—   i'2  — 

Ter.  ¡Ay,  por  Dios! 

Coro  ¡Basta  ya! 

¡Basta  ya! 
Ter.  ¡Por  piedad! 

¡Por  piedad! 

ESCENA  III 

TERESIANO,  luego  LUIS,  después  MELITÓN 

Hablado 

Luis  (ai  coro.    ¡Vaya,  largo  de  aquí,  sinvergüen- 

zas! (Vase  el  Coro  riéndose.) 

Ter.  Pa  mí  que  la  meta,  de  too  lo  que  me  han  di- 

cho ha  sido  pitorreo,  y  la  otra  meta  ídem, 
ídem...  ¡Pues  la  casa  es  ésta!  Huerta  del 
Bayo,  ocho.  Preguntaré,  á  ver. 

Luis  (Que  sale  del  cuarto  número  3  )  ¡Ná,  que  nO  pUCdc 

uno  pegar  los  ojos! 
Ter.  (a  Luis.)  ¿Me  hace  usté  el  favor  de  decirme 

si  habita  aquí  don  Melitón  ChicharroV... 
Luis  ¿Chicharro?  Sí,  hombre,  es  el  portero;  ahora 

está  limpiando  la  escalera.  ¡Señor  Melitón!... 

MeL.  (Desde  dentro.)  ¿Qué? 

Luis  ¡B^j©  usté!  (vase.) 

Ter.  ¡Tantas  gracias!  ¡De  modo  que  este  Melitón 

es  el  portero...  ¡Pus  vaya  un  presonaje!...  En 

fin,  con  tal  de  que  me  sirva... 
Mel.         0  (Saliendo  )  ¡Servidor! 
Ter.  ¡Me  sirve!  ¿Don   Melitón   Chicharro  y  Ja- 

quete?  (Descubriéndose  ) 

Mel.  Pa  servir  á  usté...  Dispénseme  usté  que  yo 

no  me  descubra  porque  tengo  el  sombrero 
arriba. 

Ter.  Usté  es  muy  dueño. 

Mel.  Pus  ueté  me  dirá  lo  que  le  ha  traído  aquí... 

Ter.  Pus  lo  que  me  ha  traído...  ahí  lo  tiene  usté 

en  la  puerta...  pero  mi  ojeto  es  entregajjjle  á 
usté  esta  carta  de  un  amigo  de  usted  de 
Fresnedilla  de  donde  servidor  es  nativo. 

Mel.  Venga  la  carta.  (Rompe  ei  sobre.)  ¡De  Fresne- 

dilla!... ¡Ya  lo  creo!  ¡Tengo  allí  muchos  ami- 


—  13  — 

gos!  (se  pone  las  gafas.)  Piies  con  el  permiso 
voy  á  leer...  Eeeee...  «Señor  don  Melitón 
Chicharro  y  Jaqiiete...  Apreciable  Chicha- 
rro: Me  alegraré  que  al  recibo  de  estas  cor- 
tas línias  61^  halléis  con  la  cabal  salü,  así 
como  tu  señora,  la  que  yo  para  mí  deseo.  La 
mía  es  regular  como  sabís.  La  presente  es 
para  decirte  que  el  dador,  aunque  lo  parece, 
no  es  una  persona  ..» 

Ter.  ¡No,  señor! 

Mel.  ¿Cómo  que  no?.  .  (sigue  leyendo  )   «No  es  una 

persona  (vuelve  lahoja.)  feliz  y  dichosa.»  ¡Ah! 

Ter.  No,  señor,  no  soy  dichosa. 

Mel.  «El  dador  es  tan  listo  que  es  de  esos  que 

ven  crecerlo  que  te  comunico...»  ¡Aquí  se  ha 
comido  algo!  Será  que  ve  crecer  la  yerba... 
[Justo,  se  ha  comido  la  yerba!... 

Ter.  No  es  extraño  que  sé  la  haya  comido,  por- 

que se  puso  á  escribir  á  la  hora  de  almorzar. 

Mel.  «El  portador,  burro...» 

Ter.  Burra. 

Mel.  Burro. 

Ter.  Burra. 

Mel.  ¿Pero  dónde  tiene  el  rabo? 

Ter.  Detrás. 

Mei  .  Digo  la  o... 

Ter.  Se  lo  habrá  comido  también. 

Mel.  «El  portador,   burra  y  demás   efectos  que 

lleva  van  á  parar  á  tu  casa,  donde  espera 
los  trates  como  de  tu  familia.  El  ojepto  del 
presente  joven  y  lo  que  pasa  por  él  teí  lo  fa- 
cilitará el  propio  interesao,  el  ^lal,  sobre 
todo,  quiere  que  le  digas  tú  que  eres  de  se- 
guridad, lo  que  tiene  que  hacer  con  la  no- 
via con  seguridad...  ¡Ahí  de  modo  que  usté 
no  sabe  loque... 

Ter.  No;  siga  usté,  siga  usté... 

Mel.  «Lo  que  tiene  que  hacer  con  la  novia,  que 

se  le  ha  escapao  con  quince...  ¡cuerno!  con 
quince  pesetas  y  un  amigo,  falsas  las  dieci- 
seis cosas.  Ten  cudiao  con  el  dador,  que 
aunque  joven  topa,  topa  con  ella,  y  como 
sabe  que  los  homicidios  fustraos  no  tien 
cuasi  pena,  así  que  la  vea  pué  que  la  f  ustre. 


-  14  — 

El  dador,  además  de  lo  correspondiente  á 
su  novia,  lleva  otro  ojeto,  que  ya  verás  qué 
cosa  más  rara  cuando  te  lo  manifieste,  por 
si  gustas  de  que  te  haga  una  prueba.  Préstale 
tu  ayuda,  expresiones  á  todosy  manda  como 
gustes  los  veinticinco  reales  que  eres  en 
adeudarme  á  tu  afectísimo  amigo  seguro 
servidor  que  en  paz  descanse...» 

Ter.  No,  hombre,  será  que  besa  eu  mano. 

Mel.  Es  verdad,  pero  como  está  en  inicial,  me  ha- 

bía confundido.  «Que  besa  tu  mano,  tuyo...» 
¡No  veo  la  firma!  ¿Dónde  está  la  firmaV 

Ter.  La  firma  la  traigo  aparte  en  otro  papel,  por- 

que es  muy  larga  y  no  le  quepia. 

Mel.  (Coge  el  otro  papel.)  «¡Serafín  Corambres  y  Ca- 

raminilla.  Posdata.  Te  participo  pa  que  lo 
sepas  el  fallecimiento  de  Jacoba...»  ¡Anda,  y 
pone  Jacoba  con  g!... 

Ter.  8e  conoce  que  después  de  un  fallecimiento 

no  le  ha  pareció  bien  que  haya  una  jota. 

Mel.  «Fresnedilla,  á  uno  del  que  corre  noventa  y 

nueve.»  Bueno,  ¿de  manera  que  es  usté  el 
interesao? 

Ter.  Sí,  señor,  Teiesiano  Gollada  y  Más,  pa  ser- 

vir á  usté... 

Mel.  ¿y  ha  venío  usté  en  burro? 

Ter.  Completamente  en  burro. 

Mel.  ¿De  manera  que  usté  viene  por  la  fuga  de 

su  novia? 

Ter.  Sí  señor,  señor   Melitón;  porque   yo  aquí, 

I  donde  usté  me  ve,  soy  un  ser  mu  desgraciao 

en  amores;  he  tenío  dos  novias  y  con  las 
dos  he  salió  mal.  La  primera  se  llamaba 
África,  y  como  estaba  bien  acomodada,  me 
dijo  mi  padre:  ¡Teresiano,  el  porvenir  está 
en  África! 

Mel.  Eso  lo  he  leído  yo  en  el  Heraldo. 

Ter.  Toma,  como  que  se  ocuparon  toos  los  perió- 

dicos. Y  yo  fui  y  le  dije:  África,  usté  es  mi 
norte  y  mi  sur,  y  lo  oyó  el  padre  y  me  dijo: 
«Pa  usté  no  hay  norte  ni  sur;  pa  usté  no 
hay  más  que  este  ó  este,  y  me  enseñó  el 
portal  y  un  garrote. 

Mel.  ¿y  usté  qué  dijo? 


—  15  — 

Ter.  ¿Yo?  ¡Noroeste!  Pus  güeno,  al  poco  entablé 

relaciones  con  Sólita,  y  de  la  noche  á  la  ma- 
ñana me  se  escapa,  dejándome  estas  cuatro 
letras,  tan  lacónicas  como  brevas.  Lea  usté. 

(Le  da  un  papel.) 

Mel.  «Teresiano,  parto  feliz...!»  ¡Qué  barbaridad! 

Ter.  ¿Sí?  Pues  eso  no  es  nada;  lea  usted  lo  que 

dice  después  del  parto... 

Mel.  «Parto  feliz  con  Domingo,   Olvídame.  Con 

Dios,  con  Dios  y  con  Dios...»  ¿Cuántos  dio- 
ses hay? 

Ter.  Uno... 

Mel*  ¿y  usté  cree  que  estará  en  Madrid? 

Ter.  De  seguro,  y  á  buscarla  vengo  con  la  ayuda 

de  usté. 

Mel.  Pus  ná,  cuente  usté  conmigo,  se  la  buscará. 

Lo  malo  es  que  no  puedo  acompañarle,  por- 
que estoy  de  retén,  pero  tengo  un  compañe- 
ro que  vive  en  el  piso  de  arriba,  que  está. 
franco,  y  él  irá  con  usté... 

Ter.  Lo  mismo  me  da. 

Mel.  Pus  subamos  á  hablarle  y  él  le  enseñará  á 

usté  cosas  de  Madrid,  dignas  de  fotogra- 
fiarse. 

Ter.  Pues  subamos. 

Mel.  Verá  usté  qué  Madrid  más  original  y  más 

raro.  (Vanse  por  la  puerta  núm.  1.) 


MUTACIÓN 


—  16  — 


e\i^^^o  T^^at^o 


Telón  de  calle 


ESCENA  PRIMERA 


TERESIANO  y  GUARDIA,  por  la  derecha 


Guardia 


Ter. 
Guardia 


Ter. 

Guardia 

Ter. 

Guardia 


Bueno,  pus  una  vez  siéndume  conocido  el 
ojepto  de  ustez,  bástese  que  sea  ustez  amigo 
de  Chicharro,  yo  le  iré  á  ustez  enseñando 
todas  las  cosas  que  desea  enfocar  y  al  mes- 
mo  tiempo  estaremos  ojo  al  avizor  pa  ver  si 
damos  con  la  pista  de  su  novia  de  ustez... 
¿Y  este  será  buen  sitio  para  observar? 
Este  es  mi  punto,  le  conozgo  bien  y  dende 
él  podrá  usté  disparar  unas  cuantas  instan- 
tánias  callejeras  mu  curiosas...  ¡A  propósito! 
¿Qué  es? 

Una  instantánia  política. 
¡Voyá  enfocar!...  ¡Ajajál... 
Luego  verá  usté  otra  instantánia  urbana  y 
otra  industrial.   Recule  usté.   Hagámonos 

atrás.  (Tirándole  del  faldón  del    chaquet    le  hace  en- 
trar por  la  primera  derecha.) 


ESCENA  II 

GORDILLO  y  MARRÁNEZ.  Salen  cada  uno  por    \m   lado    y   se   en 
cuentran  en  el  centro  de  la  escena 


Mar. 

¡Hola,  cofrade! 

GORD. 

(Misteriosamente.)  Sileucio. 

Hable  usté  más  bajo. 

Mar. 

¿Qué? 

¿Hay  algo  de  aquello? 

GoRD. 

Mucho 

¡Pero  mucho! 

Mar. 

¡A  ver,  á  ver! 

—  17  — 

GoRD.         ¿Usté  está  armado? 

Mar.  Ahora  no. 

GoRD.  Bueno,  pues  ármese  usté; 

porque  el  golpe  se  va  á  dar 
á  mediados  de  este  mes, 
y  no  conviene  que  pase 
lo  que  pasó  la  otra  vez. 

Mar.  ¡Caramba!  Y  yo  que  he  tenido 

necesidad  de  vender 
la  carabina... 

GoRD.  ¿Si? 

Mar.  ¡Claro! 

Para  sacar  el  chaquet 
de  alpaca,  que  estaba  ya 
casi  á  punto  de  vencer. 

GoRD.  Lo  siento,  pero  no  importa. 

En  la  calle  de  Amaniel 
tenemos  cuarenta  y  tantos 
Miauseres  y  dieciséis 
cajones  de  municiones, 
conque  no  se  apure  usté. 

Mar.  Pero,  ¿hay  fecha  ya? 

GoRD.  La  fecha 

la  fijará  el  R. 

Mar  .  ¡Bien! 

Lo  que  hace  falta  es  que  no 
se  nos  achique  algún  pez 
de  los  gcrdo.«,  y  la  ensucie. 

Gord.  ¡Cá,  hombre,  cá!  Ríase  usté 

de  cuentos.  Habiendo  guita 
todo  el  mundo  cumple  bien, 
y  en  esta  ocasión  hay  tela, 
pero  de  largo. 

Mar.  Sí,  ¿eh? 

Gord.  ¡La  mar!  Como  que  se  dice 

por  ahí  que  hay  un  loro  inglés 
que  ha  dado  cuatro  millones 
de  chüincs  para  hacer 
el  levantamiento. 

Mar.  ¡Cáspital 

Conque  el  ejército  esté 
de  nuestra  parte... 

Gord.  Ya  están 

compradas  desde  hace  un  mes 


—  is- 
las guarniciones  de  Burgos, 
San  Sebastián,  Santander, 
Valencia,  Bilbao,  Logroño, 
Puigcerdá,  Vich  y  Vendrell. 

Y  además,  anoche  fueron 
á  presentarse  al  marqués 
un  teniente  general, 

un  teniente  coronel 

y  diez  segundos  tenientes... 

Mar.  ¿Cuántos  ha  dicho  usté? 

GoRD.  ¡Diez! 

Mar.  ¡Puñales!  ¿Quiere  decirse 

que  ahora  va  de  veras? 

GoRD.  ^       ¿Qué? 

Dentro  de  unos  quince  día^, 
á  lo  sumo,  van  á  arder 
las  Provincias  Vascongadas 
y  el  Bajo  Aragón  también, 
y  si  me  apura  usté  mucho 
el  Portillo  de  Amaniel. 

Mar.  ¡Áhc ra.  si  que  hacemos  Mella! 

GoRD.  Y  antes  de  que  pase  un  mes 

estarán  aquí  los...  R.  R. 

M.iR.  ¡Caracoles! 

GoRD.  Y  las  P.P. 

Anoche  salió... 

Mar.  ¡Silencio! 

GoRD.         Y  va  á  salir  Barrio  y  Mier... 

Mar.  ¡Chito! 

GoRD.  ¡No  quiero!  ¡Qué  chito! 

¡Viva...! 

Mar.  ¡Cuidaol 

GoRD .  ¿Sabe  usté 

para  qué  quiero  que  llegue 
pronto  el  día  del  belén? 

Mar.  ¿Para  colocarse? 

GoRD.  ¡Quiá! 

¡Para  mascarle  la  nuez 
á  Moray ta! 

Mar.  ¡Muy  bien  dicho! 

Pero  tengamos  quinqué, 
Gordillo. 

GoRD.  ¡Bueno,  Marránez! 

Y  nada,  ya  sabe  usted: 


19  — 


cuando  se  quiera  usté  armar, 

á  la  calle  de  iVmaniel. 

Mar. 

Número... 

<jORD. 

Cincuenta  y  dos. 

Mar. 

Cuarto... 

Gord. 

Cuarto. 

Mar. 

Está  mu}^  bien. 

Nos  armaremos...  y  luego... 

Gord. 

Luego  á  triunfar  y  á  comer. 

xMar. 

¡Ahí  le  duelel 

Gord. 

Pero,  ¡mutis! 

Mar. 

Y  de  acatas,  (indicando  la  vista.) 

Gord. 

¡Chachipé! 

I  1 

(Se  dan  la  mano  y  hacen  mutis  por  el  lado  opuesto  de 
la  salida.) 


ESCENA  III 

Un  barrendero  y  dos    MANGÜKROS.    Aquél    saca   una   escoba  y 
entre  los  otros  dos,  una  manga  de  riego 

MúsBca 

Los  TRES     Somos  tres  barrenderos  de  oficio. 

con  más  gracia  que  el  mismo  Colón, 
que  en  cuantito  que  Dios  amanece 
ya  salimos  con  el  escobón. 
En  Galicia  nacimos  los  tres. 

\Yes\ 
Y  sabemos  hablar  el  inglés, 
como  ustedes  verán, 

aun  mejor 
que  el  señor  capitán 
Rougemont. 
{Vaya  unos  chicos  que  tiene  Galicia! 
;jParece  que  han  visto  la  luz  en  Londónl 


Desde  las  cinco 
de  la  mañana, 
y  si  es  verano 
desde  la  tres, 
los  tres  ya  estamos 
por  esas  calles... 


—  20  — 

Mang.  lo  Yo  con  la  manga. 

Bar.  Yo  pa  barrer... 


Maníj.  1.0 
Bar. 
Mang.  l.o 


¡Basta  de  regar! 
Vamos  á  barrer... 
Que  la  cañería 
tiene  un  tubo  roto 
desde  antes  de  ayer. 
Barre  por  allá, 
barre  por  allí. 
Mira  qué  colilla 
te  has  dejado  aquí. 

(Recogiendo  una  del  suelo  ) 


Los  OTROS 

Mano,  l.o 

Los  GTRCS 

Mang.  l.o 


Los  OTROS 

Mang.  1  o 


Pa  barrenderos,  Porrino» 

¡Ole,  rapacínl 
Pa  mangueros,  Carbayón. 

¡Bolo-bolondrón! 
Y  pa  mujeres  guapotas 
Ips  de  Parga,  Rivadavia, 
Redondela  y  Cauterez... 
¿Qué  ha  decido  ustez? 
¡Y''  pa  gnllegos  con  gracia... 
Linares  Rivas  v  nosotros  tres! 


Los  OTROS 

Mang.  l.o 

Los  OTROS 

Mang.  l.o 


Los  OTROS 

Mang.  l.o 


Pa  limpiar  bien  esas  calles... 
¡Dale  de  betún! 
Hay  que  tener  cierto  aquél... 

¡Ole!  \Verigüel\ 
Porque  hay  mucha  más  basura 
de  la  que  al  pronto  se  ve. 
Antiyer,  sin  ir  más  lejos, 
al  volcar  la  carretilla 
llevé  un  susto  colosal... 

¡Me  ha  dejado  malí 
Pues  con  la  carga  saheron... 
¡unas  coco  tres  con  un  concejal! 


Los  TRES 


¡Lairónl  ¡Lairón! 


¡Estos  galleguitos  no  son  de  Chinchón! 


—  21  — 
ESCENA  IV 

PICAVEA   y   MANOLITO    (niño) 

Pie.  Bueno,  pues  entregas  la  carta  y  te  darán 

dos  pesetas.  Si  te  preguntan  por  mí  dices 
que  estoy  en  el  hospital,  y  te  vienes  ahí  á  la 
taberna. 

Man.  Bueno. 

Pie.  ]Ah!  no  dejes  de  mirar  la  moneda,  que  ese 

señor  á  quien  va  dirigida  la  carta  es  senador 
vitalicio. 

Man.  Está  bien.  (Vase  por  la  derecha.) 

ESCENA    V 

PICAVEA  y  QUINIDIO.    Este   sale  por  la  Izquierda  con  un   perro 

al  brazo  y  otros  dos  atados    con  cordelitos   que  sujeta  con  la  mano 

derecha 

QuiN.  (Pregonando.)  ¡El  cachorro  de  lanas  se  vende! 

I  El  guardián  de  la  casa!  Lo  doy  barato...  Li- 
quidación verdad. 

Pie.  ¡Quinidio!  (sorprendido  al  verle.) 

QuiN.  I  Adiós,  señor  Picavea! 

Pie.  ¿Q^ié  tal  y  cómo  vamos? 

QuiN.  Por  lo  medianejo,  y  usté,  ¿cómo  anda? 

Pie.  ¿Que  cómo  ando?  Muy  malamente,  chico. 

QuiN.  Pues  si  me  habían  dicho  que  estaba  usté 

empleado  de  plantilla. 

Pie  ¡De  plantilla!  Tú  fíjate  en  la  suela  y  calcula 

cómo  estaré  de  plantilla.  Ya  te  acordarás 
que  Sagaetame  dejó  cesante. 

QuiN.  Ya  me  acuerdo. 

Pie.  Pues  bien,  Silvela  me  ha  colocado... 

QüiN.  ¿En  Fomento? 

Pie.  ¡Qué  en  Fomento!  ¡En  una  situación  insos- 

tenible! 

QuiN.  ¿Y  eso? 

Pie.  Porque  estos  malditos  conservadores  no  de- 

jan pedir  públicamente.  Antes  con  unsom- 


—  22  — 

brero  de  jipijapa  y  una  cicatriz  pinta  al  ólio^ 
decías  que  eras  el  héroe  de  Calumpit  y  que 
te  habían  herido  de  bolo,  y  raro  era  el  día 
que  no  te  sacabas  cuatro  ó  cinco  pesetas  y 
unos  calzoncillos...  ¡pero  ahora! 

QuiN.  ¡Ahora  too  está  perdió! 

Pie.  ¡Que  fí  está  todo  perdió!  Verás  lo  que  me 

pasó  hace  pocos  días.  ¿Te  acuerdas  de  una 
señora  enluta  de  manto  negro,  echao  á  la- 
cara,  con  la  mano  asi,  que  cantaba  por  las 
esquinas: 

Nací  en  un  bosque  de  cocoteros 
una  mañana  del  mes  de  Abril? 

(cantándolo  con  aire  de  habanera  y  con  voz  muy  afe- 
minada.) (Pues  era  yo! 

QüiN.  ¿Usted? 

Pie.  ¡Yo!    Pues   bien,    la  otra   noche  me  había 

puesto  en  la  esquina  del  Congreso,  porque 
sé  que  aquel  es  un  barrio  donde  gustan  mu- 
cho los  tangos,  y  aun  no  había  llegao  á  la 
meta  de  la  habanera,  cuando  viene  uno  de 
policía,  me  agarra  de  la  sobrefalda,  me  da 
dos  patas  en  salva  sea  la  parte,  y  me  dice: 
«Más  valdría  que  se  afeitara  usté,  so  ma- 
rrano.» 

QüiN.  ¡Qué  barbaridazi 

Pie.  ¿A  tí  te  parece  que  es  forma  de  tratar  al 

bello  sexo?...  ¡Pues  este  es  Silvelal  El  de  la. 
daga  de  la  seña  Florentina.  Ahí  lo  tienes. 
Por  supuesto,  que  3^0  se  lo  he  cantao  claro  al 
gobierno,  y  el  otro  día  me  arrimé  al  ministro 
de  Fomento  y  le  dije:  «Usté  verá  lo  que 
liace,  porque  yo  he  sido  profesor  y  hasta 
ahora  he  estao  enseñando  religión  y  moral, 
]jero  si  sigo  con  estes  pantalones  no  va  á  ser 
moral  lo  que  voy  á  enseñar  dentro  de  poco.» 

QuiN.  ¿Y  qué  le  dijo  á  usted? 

Pie.  Pues  me  dio  una  contestación  en  latín.  Me= 

dijo  que  á  él  «¡Piscis!» 

QuiN.  ¡Qué  atrocidazl 

Pie.  ¡Fíate  de  los  regeneradores!  ¡Anda!  ¿Y  tú,, 

cómo  vas  con  eso  de  los  perros? 

QuiN.  Pues  misté,  regular.  Esto  de  los  perros  es 


-  ^23  — 

más  pesao  de  lo  que  parece.  Porque  un  pe- 
rro, mal  comparao,  es  como  una  criatura. 
Hasta  los  cinco  meses  le  tié  usté  que  dar  el 
pecho,  luego  lo  deslazta  usté  y  entra  la  den- 
tición, y  después  la  adolescencia,  que  es 
cuando  hay  que  esquilarlos  y  á  la  venta,  y 
tié  uno  la  mar  de  quiebras,  no  crea  usté. 
Tuve  yo  un  perro,  sobrino  carnal  de  ésta, 

(sacando  de  un  bolsillo  una  perra  pequeñísima.)  que 

me  costó  dos  duros,  cosa  preciosa;  pues  bien, 
tuve  que  darlo  por  una  perra  chica. 

Pie.  /.No  pudiste  sacar  más? 

QuiN.  Ño,  que  tuve  que  darlo  por  una  perra  chica 

que  había  en  la  vecindaz,  que  me  lo  aconse- 
jó mal  y  me  se  fugaron...  porque  en  cuanto 
una  perra  dice  «Fulano  me  gusta»,  por  mu- 
cho que  las  predique  usté...  ¡tablas! 

Pie.  Pues  no  seas  tonto  y  dedícate  ár  lo  mío. 

QuiN.  ¿Al  sable? 

Pie.  Natural.  ¿Qué  te  apuestas  á  que  yo  te  escri- 

bo una  carta  y  le  sacas  dos  duros  á  Sagasta? 

QuiN.  Quite  usté  day,  hombre;  pero  ¿con  qué  se 

Icte  voy  á  sacar? 

Pie.  Pues  con  los  antecedentes  políticos  de  tu 

familia. 

QuiN.  Pero  si  yo  no  tengo  parientes  políticos. 

Pío.  Pues  esa  es  lahabihdad;  sacar  de  donde  no 

hay.  Verás  como  yo  te  los  saco.  ¿Qué  es  tu 
abuelo? 

QuiN.  Manguero. 

Pie.  Paes  ahí  lo  tienes;  le  escribes  á  Sagasta  y  le 

dices  que  eres  nieto  de  un  tío  de  Riego...  y 
no  le  engañas,  y  al  mismo  tiempo  le  halagas 
sus  sentimientos  liberales. 

QuiN.  Y  pué  que  me  diera  alguna  contestación  en 

latín  como  la  que  le  dieron  á  usté...  y  diga 
que  á  él  ¡magras! 

Pie.  ¡Quiá!  no  lo  creas.  Tengo  yo  un  chico  amaes- 

trao  que  saca  de  las  piedras.  ¡Míralo,  por 
allá  viene! 


—  24  -^ 
ESCENA  VI 

DICHOS    y     MANOLITO 
Man.  Dos  pesetas.  (Se  las  da  á  Picavea.) 

Pie.  Ahí  lo  tienes.  Fíjate  en  que  estamos  á  últi- 

mos de  mes  y  que  son  de  un  senador. 

QuiN.  iQué  habilidaz! 

Pie.  Verás  lo  que  sabe  el  gachó  este  de  señas, 

domicilios  y  cosas  de  políticos.  Vamos  á  ver, 
Manolito,  ¿dónde  vive  Moret? 

Man.  Doña  Blanca  de  Navarra,  dieciocho,  hotel; 

se  le  coge  de  siete  á  ocho,  Hay  perro,  pero 
gruñe  más  el  portero,  que  es  de  Maura. 

QuiN.  ¡Muy  bienl 

Pie.  ¿Y  Montero  Ríos? 

Man.  No  da  más  que  á  los  gallegos. 

Pie.  ¿Y  Villaverde? 

Man.  Da  á  todo  el  mundo. 

Pie.  ¿Y  Polavieja? 

Man.  Ministerio  de  la  Guerra;  jneveá^y  domingos; 

hay  piano  y  contradanza. 

QuiN.  ¡Este  chico  es  un  fenómenol 

Píc.  Pues  ya  lo  ves;  ahora  lo  que  tiene  es  que... 

(Fijándose  en  la  moneda.)  COntra... 

QuiN.  ¿Qué  es? 

Pie.  (suena  las  dos  pesetas.)  ¡Quc  son  falsas!  ¡Maldi- 

ta seal 

QuiN.  Muérdalas  usté  á  ver. 

Pie.  (ai  Chico.)  Si  te  lo  estoy  diciendo,  que  de 

estos  conservadores  no  se  puede  uno  fiar. 

(Vanse  los  tres.    Picavea  maltratando  al  Chico.) 

ESCENA  VII 

TERESIANO  y  GUARDIA  2.°   Salen  por  la  primera  derecha 

Ter.  ¡Buenas  instantáneas  han  sidol   ¡No  se  que- 

jará el  señor  cura  de  las  placas  que  le  llevo! 
Guardia  Y  ahora,  ¿sabe  usté  lo  que  podíamos  hacer? 
Ter.  ¿Buscar  á  mi  novia? 


—  25  — 

Guardia  ¡Eso  mesmitul  ¿Ella  es  aficiona  á  la  mú- 
sica? 

Ter.  Ya  lo  creo,  y  toca  la  bandurria;  miste  si  to- 

cará, que  una  tarde  que  estábamos  de  jira 
empezó  á  llover,  y  cómo  tocaría  el  dúo  de 
los  paraguas,  que  no  nos  mojamos. 

Guardia     ¡Qué  habilidaz! 

Ter.  ¡Habilidaz  y  que  estábamos  bajo  techao! 

Guardia  Pues  si  es  aficiona,  •vamos  al  Madrid  Music 
Holl,  que  es  un  teatro  mu  bonito  y  allí  pué 
que  demos  con  ella... 

Ter.  ¡Tié  usté  razón!  ¡Amos  al  Music Holll 

GtJARDIA        ¡  Andandol  (Vaose  por  la  primera  izquierda.) 


(LAÍÍlTí^O  (LUÍlKTO 


TELON-PROGRAMA 


ESCENA  ÚNICA 

TERESIANO   y   GUARDIA   entran  por  el  pasillo   central  de  butacas 
seguidos  de  un  Acomodador 


Ter. 

ACOM. 

Ter. 

AcoM. 

Ter. 

AcoM. 

Ter. 

Guardia 

AcoM. 

Ter. 

Guardia 

Ter. 

Aco:.i. 

Ter. 


¿Dónde   estoy?   (Leyendo  del  programa  del  telón.) 

Caballero...  (siguiéndole.) 

¡Ay,  que  sí!  ¿Qué  va  á  ser  de  mí? 

¡Caballero,  la  butaca! 

¡Ki-ki-ri-kí! 

¿Me  hace  usté  el  favor  de  la  localidad? 

¡Y  me  alegro  de  verle  á  usté  regular!  ¡Y  too 

eso  por  Miss  Gutiérrez!... 

Le  va  á  usté  á  gustar  la  mar. 

Haga  usté  el  favor  de  la  butaca. 

¿Qué  butaca? 

¡El  papelito,  que  le  des  el  papelito! 

¡Ah,  tome  usté! 

Esta   es   su   localidad.    (Llevándole   á  la  butaca. 
Rompe  la  mitad  del  billete  y  le  da  la  otra  mitad.) 

¡Eh,  no  me  la  rompa  usté  que  me  ha  costao 
seis  reales!  ¡Vaya  un  tío!  ¡Pues  no  me  la 


-  26  — 

rompe!  ¡Cómo  me  voy  á  sentar  yo,  con  me- 
dia butaca  na  más! 

Guardia  ¡Sí,  hombre,  siéntese  usté  sin  cuidado,  yo 
estoy  por  ahí!  (vase.) 

Ter.  ¡Bueno!  Oiga  usté,  joven  de  la  gorrita,  ¿tar- 

dará esto  mucho? 

AcoM.  ¡No  tenga  usted  prisa! 

Ter.  ¡Sí,  á  usté,  como  está  aquí  de  gorra,  no  le  im- 

porta. 

Un  espectador  ¡A  la  cuadra  ese!  (oei  anfiteatro.) 

Ter.  iVoyl    (se  levanta  y  se  acerca  al  director  de  orques- 

ta. El  director  le  habla  al  oído.)   ¿PerO  qué  Va   US- 

té  á  hacer  'con  el  palito  ese?  ¡Dice  que  es 
pa  dirigir!  ¡Qué  cosas  más  raras  se  ven  en 

Madrid!  (se  sienta.) 


Se  levanta  el  telón-programa  y  aparece  el  escenario   con  decoracinó 
de  jardín 


ESCENA    PRIMERA 

LAS  MARIPOSAS 

MúsBca 

Las  lindas  mariposas  del  amor, 
que  están  enamoradas  de  la  luz, 
extienden,  al  volar  de  flor  en  flor, 
al  sol  ardiente — leves  alas — de  pintado  tul. 
No  hay  nada  más  hermoso  que  sentir 
el  beso  de  la  luz,  que  es  nuestro  amor. 
Por  eso  vamos  todas  á  morir 
entre  los  rayos  del  ardiente  sol. 


¡Ay  qué  gloria  da  pasar  los  días 
entre  ñores,  como  en  un  Edén! 
¡Qué  de  halagos,  cuántas  alegrías 
siento  y  gozo  por  volar  tan  bien! 


—  "11  — 

jAy,  qué  bien! 
¡Ay,  qué  bien  I 
Giro  con  las  alas  extendidas. 
Luzco  sus  colores  caprichosos... 
verdes...  blancos... 
rojos... 
Vuelvo  en  dos  segundos  hacia  aquí, 
volando  así... 
así... 


No  hay  nada  más  harmoso  que  sentir 
el  beso  de  la  luz,  que  es  nuestro  anaor. 
Por  eso  vamos  todas  á  morir 
entre  los  rayos  del  ardiente  sol. 

¡Ay,  québienr! 

¡Ay,  mi  amor!... 

¡Mi  luz!... 

I  Mi  amor!... 


ESCENA  II 

TERESIANO,    GUARDIA,    ACOMODADOR  y  SEÑORA,    ésta   con  un 

sombrero  ratiy  ridículo  y  con  un  pájaro  grande  se  habrá  sentado  en 

la  butaca  anterior  á  la  que  ocupa  Teresiano 


Hablado 

Ter.  ¡Bravo,  bravo,   ma  gustao!  Oiga  usted,  (ai 

acomodador.)  no  dejarán  coger  una  mariposa 

de  esas,  ¿verdá? 
Guardia     ¡Cállate,  hombre! 

AcoM.         Haga  usté  el  favor  de  quitarse  el  sombrera. 
Ter.  Que  se  lo  quite  esa  señora. 

Sen.  (volviéndose.)  ¡No  me  da  la  gana!  ¡So  groserot 

¡Vaya!...  ¡Que  arrojen  á  este  hombre! 
AcoM.  ¡Silencio! 

Ter.  ¡Que  la  arrojen  á  usté;  que  yo  he  venío  á  ver 

la  función,  no  he  venío  á  ver  un  repollo. 
Sen.  ¡Indecente! 

Ter.  En  cuanto  salgamos  la  mato  á  usté  el  pája« 

ro,  por  mi  salú. 
AcoM.  Vaya,  á  callarse. 


—  -28   - 
ESCENA  III 

Couplets  de  Mr.  Chambón 

Música 

(Hablado.)  Bon  soir,  mesiers  y  mesdams. 
(cantado.)  Je  suis  messier  Chanibon, 

un  hombre  muy  feliz, 

que  lleva  un  baúl  mo7id 

metido  en  la  harrig. 

Se  ríen  los  que  ven 

mi  facha  de  cochón, 

y  á  mí  me  importa  un  bled. 

¡Me  sale  tut 

por  una  frióle... 

ra! 


Boshif, 
saimón, 
chorizos,  embuchado  y  jamón, 
fuagrás 
bistek, 
sandía,  melón  y  pavo  t)'ufé, 
es  lo 

que  á  muá 
si  se  me  corta  la  digestión 
me  suelen  dar 
en  vez  de  bicarbona... 
to. 


Me  han  dicho  que  un  ministr 
muy  regenerador 
no  quiere  que  la  trup 
se  poDga  más  el  ros. 
Y  manda  su  merced 
que  vayan  los  soldáis 
con  el  cJia2:)ó  de  tej. 
íQué  gacheau 
es  el  tal  Polaviej... 
■ja! 


—  id  — 

Messié 

Chambón 
está  á  la  votre  disposición. 

¡Adié, 

messiers! 
¡Me  alegro  de  verlos  ^?Ve... 
nos! 


ESCENA  IV 

TERESIANO,  GUARDIA  y  ACOMODADOR 

HabBado 

Ter.  ¡Já,  já,  já! 

Guardia      (oesde  ei  anfiteatro.)  ¡Terev^iano,  fíjate  en   esto 

y  verás!  ¡Canela  final  ¡Un  baile  y  un  cante 

flamenco! 
Ter.  ¡Ole! 

ESCENA  V 

Fiesta  andaluza    (l) 

Svlúsica 


(l)  En  Madrid  se  contrató  para  este  número  un  cuadro  de  cante  y 
baile  andaluz,  pero  en  previsión  de  que  en  algunos  teatros  de  pro- 
^nncias  no  se  pueda  hacer  lo  mismo,  van  incluidas  en  la  partitura 
unas  sevillanas  nuevas  que  pueden  ser  bailadas  por  señoras  de  la 
compañía. 


-  30  — 


ESCENA  VI 


TERESIANO,  GUARDIA,  SÓLITA  y  el  REPRESENTANTE  del  «Music 
Hall»,  que  debe  ser  interpretado  por  el  primer  actor  de  la  Compañía 

Hablado 


Ter. 


Guardia 

Ter. 

Guardia 

Ter. 

Guardia 

Ter. 

Sol. 

Ter. 

Sol. 

Ter. 
Rep. 


Rep. 


¡Bravo!  ¡Bravo!  ¡Qué  veo!  ¡Ayl  (Fijándose  en  un 

paleo,  en  el  que  estará  Sólita  desde  el  principio  de  la  fun- 
ción, se  pone  de  pie  en  la  butaca  donde  está  sentado.) 

¿Qué  es? 

Sí,  no  me  cabe  la  menor.  ¡Ella!  ¡Es  ella! 

Pero,  ¿quién? 

¡Sólita!  ¡Místela! 

Pero,  ¿dónde? 

En  aquel  palco.  (Se  dirige  hacia  él.) 
¡Teresianol  ¡Dios  mío!  (Levantándose.) 

Sí,  yo.  ¡So  fiigetival  ¡Infame! 

Teresiano,   que  estamos  en   público.   ¡Por 

Dios! 

¡No  me  importa! 

(En  escena.)  Pei'o,  hombre,  ¿qué  escándalo  es 

este?  Suban  ustedes  aquí.  (Teresiano  intenta 
saltar  al  palco.  Sólita  y  otra  joven  que  la  acompaña, 
ponen  el  grito  en  el  cielo.  El  acomodador  sujeta  por 
una  pierna  á  Teresiano.  Por  fin,  éste  consigue  entrar 
en  el  palco,  poniendo  en  fuga  á  las  jóvenes,  y  el  aco- 
modador salta  detrás  de  él.  Todos  desaparecen,  como 
si  fueran  al  escenario.  El  representante  de  la  empresa 
se  aprovecha  del  bullicio  que  reina  en  la  sala  paia 
decir  los  versos  finales.) 
(ai  público.) 

Señores:  ya  han  visto  ustedes 
que  esto  no  tiene  importancia; 
que  no  es  más  que  un  apropósito 
sin  pretensiones  ni  nada. 
Pero  si  han  pasado  el  rato, 
que  es  á  lo  que  se  tiraba, 
y  aplauden,  quedamos  todos 
contentos...  y  muchas  gracias.  (Música.) 


TELÓN 


Con  este  diálogo  puede  sustituírsela  escena  segunda 
dal  cuadro  tercero. 


MONAGUILLOS  1.*  y  2."  («alen  regañando.) 

MoN.  1.*     ¡Vamos,  quítate  daí,  moscal 

MoN.  2."    Pues  dame  mí  parte. 

MoN.  1."  ¡Daban! 

MoN.  2.°     ¡Dame  mi  parte! 

MoN.  1.**  ¡No  quiero! 

MoN.  2°     Bueno,  pues  si  te  lo  guardas 

todo  le  digo  al  teniente 

que  eres  un  ladrón. 
MoN.l/  ¿Tú? 

MoN.2.'^  ¡Míalas! 

¡Y  le  cuento  lo  que  dices 

por  detrás! 

MoN.  1.°      (Le  da  unas  monedas.)  ¡Toma,  bocaza! 

MoN.  2.«     Trae. 

MoN.  1."  ¡Y  mucho  ojo! 

MoN.  2.  ■  ¡Anda,  leñe, 

veinte  céntimos! 
MoN.  1.0  ¡Y  gracias! 

(Pausa   breve,    durante  la  cual  el    Monaguillo    1.*   se 
quita  de  la  oreja  un  cigarrillo,  que  encenderá.) 

MoN .  2 .  °     ¡ Ah,  tiés  pitillos! 
MoN.  1."  Pues  claro. 

MoN.  2.°     Gachó,  ¡qué  suerte! 
MoN.  1.'^  No  es  mala. 

MoN .  2 .°    ¿Me  dejas  que  chupe? 
MoN.  1.°  Bueno, 

chupa. 

(Mete  el  cigarrillo  en  la  boca  del  Monaguillo   2.**   que 
fuma  con  avidez.) 

¡Tú,  que  te  entusiasmas! 
MoN.  2.°    De  colillas. 
MoN.  1."  ;De  colillas? 


~  3i 


Lo  mejor  que  hay  en  la  fábrica. 

¿Tú  te  crees  que  un  monaguillo 

con  todas  mis  circunstancias, 

y  que  tiene  quien  le  preste 

su  protección,  á  Dios  gracias. 

se  va  á  meter  en  la  boca 

porquerías?  ¡Vamos,  calla! 

Yo  fumo  de  cuarterón, 

ó  si  no,  no  fumo  nada. 

MoN. 

2.0 

¿Quién  te  lo  ha  dao? 

MoN. 

l.o 

La  persona 
que  me  protege:  doña  Ana. 

MoN. 

2.0 

Ño  sé  quién  es. 

MoN. 

l.o 

¿No  te  acuerdas 
de  una  señora  muy  guapa 
que  se  confiesa  los  jueves 
con  el  padre  Larrañaga? 

MoN. 

2.0 

¿Una  morena? 

MoN. 

l.o 

La  misma. 

MON. 

2. o 

¿Con  buenos  ojos? 

MoN. 

l'.o 

¡De  á  cuartal 

MON. 

2.0 

¿Cumplida  de  carnes"? 

MON. 

l.o 

¡Ele! 

MON. 

2.0 

¿Graciosa? 

MoN. 

1.0 

¡Con  mucha  gracia! 

MCN. 

2.0 

¿Fresca? 

MON. 

1.0 

No  creas  que  mucho; 
es  una  mujer  que  engaña. 

MON. 

2.0 

Ya  sé  quién  dices. 

MON . 

l.o 

Pues  esa, 
va  y  me  co^e  ayer  mañana 
saliendo  de  la  capilla 
bautismal,  me  ve,  me  llama, 
y  me  dice  por  lo  bajo, 
con  una  voz  muy  simpática 
y  entornando  así  los  ojos 
pa  verme  mejor  la  cara... 

(Transición.  Metiéndole  el  cigarro   en  la  boca  del 

«Toma,  chupa.» 

MüN. 

2.0 

¿Qué  te  dijo? 

MON. 

1.0 

«Tú  no  te  prives  de  nada, 
que  yo  te  apoyo.» 

MoN. 

2.0 

¡Cangrejo! 

MON. 

1.0 

Y  me  añidió  estas  palabras: 

—  33  — 

«;,A  tí  te  tira  la  Iglesia?» 

«Fué  que  me  tire.»  «¡iSí!  ¡Vayal 

Pues  si  ties  disposición 

pa  la  carrera  eclesiástica 

y  te  aplicas,  yo  no  paro 

hasta  hacerte  padre...  de  almas» 

MoN.  2.0     Oye,  ¿pero  tié  dinero 
pa  hacer  esos  gastos? 

MoN.  l.o  ¡Andal 

¡Si  ha  sido  del  coÍ7i pendón 
tres  años!  ¿Qué  te  pensabas? 
Y  ha  heredap  de  un  primo  de  ella 
que  fué  no  sé  qué  de  Aduanas, 
y  hace  encaje  de  bohllos 
como  Dios,  y  echa  las  cartas, 
y  toca  el  laKZ  con  púa, 
y  además  constru3'e  jaulas. 

MoN.  2.0     ¡Anda  Dios,  las  cosas  que  hace! 

MoN.  1.0     ¡Como  que  puede  que  no  haiga 
dos  mujeres  en  Madrid 
que  saquen  lo  que  ella  saca! 

MoN.  2.0     Oye,  ¿y  te  vas  á  hacer  cura? 

MoN.  1.0    ¿Yo  cura?  ¡No  tengo  cara 
pa  esas  cosas!  Ccmo  siga 
cobijándome  doña  Ana 
y  me  deje  que  yo  escoja 
carrera,  tiro  las  faldas 
y  estudio  pa  gurrupiesCy 
y  se  acabó  lo  que  daban, 
porque  ya  estoy  hasta  el  pelo 
de  gruñidos  de  beatas 
y  de  tortas  y  capones, 
y  de  padres  y  de  hermanas. 
¿Yo  llevar  más  papelitos 
de  galanes  y  de  damas 
con  palabritas  melosas 
y  cositas  reservadas? 
¡Cá!  ¿Yo  barrer  suelos?  ¡lAimbre! 
¿Yo  cargar  cirios?  ¡Nequáquam! 
¿Yo  disfrazarme?  ¡La  Rita! 
¿Yo  tocará  misa?  ¡Gr^ciasl 
¡Anda  y  que  toque  Caiistco 
y  que  Ijuen  provecho  le  haga! 

MoN .  2.0     Claro,  y  ahora  te  la.=  piras, 


-  34  — 

dejas  vacante  la  plaza, 
me  tengo  yo  que  entender 
con  too  el  mundo,  y  con  la  rabia 
que  sabes  tú  que  me  tiene 
el  padre  Chapalangarra, 
pues  ya  ves  los  coscorrones 
que  me  esperan. 

MoN.  1.0  ¡Ay,  qué  gracial 

¿Y  por  eso  te  atortolas? 

MoN.  2.0     ¡A  veri 

MoN .  1.0  ¡No  te  achiques,  mandria! 

MoN.  2.0     jClaro,  tú  con  ese  momiol 

MoN.   l.o      (ofreciéndole  otra  vez  el  cigarrillo.)  * 

Vamos,  toma,  chupa  y  calla, 
y  anímate,  que  señoras 
desprendidas  nunca  faltan,  (vanse.) 


MÁS  LETRAS 

para  los  couplets  de  «Mr.  Chambón» 


Cuentan  que  es  Vülaverd 
un  genio  colosal, 
ptro  sus  pi^esupuesfs 
dan  ganas  de  llorar. 
Se  dice,  sin  eniharg^ 
que  una  estatua  de  bronz 
le  van  á  levantar. 
¡No  seré  yo 
el  que  se  la  levant... 
tei 


De  ir  a  San  Sebastián 
trataba  mi  mujer, 
pero  me  han  fastidiat 
los  nuevos  presupuests. 
En  esta  situación 
ya  se  ha  resuelto  al  fin 
¡no  ir  á  San  Sebastián, 
y  en  su  lugar 
ir  á  San  Bernardin... 
no! 


Las  gentes  de  parnr, 
huyendo  del  calor; 
se  murchan  á  Biarritz, 
á  Vigo  ó  á  Gijón. 
Yo  aquí  me  quedaré, 
pero  me  iré  á  vivir 
al  lado  de  Silvel... 


-  36  - 

¡que  no  hay  pa  mí 
üt): o  punto  mas  fres... 
col 


Los  pollos  de  Madrid 
no  pueden  ya  jugar, 
ni  ellos  á  la  7'ulet, 
ni  ellas  al  coÍ7i  pendant. 
La  pobre  juventud, 
señor  gobernador, 
está  muy  aburrid. 
¿Qué  van  á  hacer 
sin  juegos  prohibid... 
dos? 


En  un  puesto  del  Prao, 
al  venir  yo  pa  aquí, 
vendía  un  industrial 
cabezas  de  ministrs. 
Al  puesto  me  acerqué 
y  el  tío  me  pidió 
diez  céntimos  por  tres. 
[Han  visto  ustés 
lo  caro  que  estáto... 
do! 


Ha  subido  la  sal, 
y  dan  el  pan  mermao; 
las  patatas  están 
á  un  precio  exagerao. 
Ya  todo  sube  aquí, 
y  esto  no  puede  ser, 
porque  siguiendo  así 
va  á  llegar  di 
en  que  comamos  yer... 
«  "  ba. 


El  cura  de  mi  pueb... 
y  su  ama  doña  Paz, 
átomos  de  un  rocín 


—  37  - 

salieron  á  pasear; 
el  burro  dio  un  tropie... 
caliéronse  del  bu.. 
¡Tuvieron  mala  suer...! 
porque  al  caer 
quedó  lisiado  el  cu... 
ra. 


Pues ..  el  apuntador 
me  acaba  de  matar, 
porque  tiene  couplets 
y  no  quiere  apuntar. 
No  le  saca  la  voz 
ni  Romero  Bohled, 
que  está  el  apuntador 
jcomo  el  señor 
'ministro  de  la  Gue- 
rra! 


Los  ejemplares  de  esta  obra  se  hallan 
de  venta  únicamente  en  el  domicilio  de 
la  Sociedad  de  Autores  Españoles,  Salón 
del  Prado,  14,  hotel,  considerándose  como 
fraudulento  todo  el  que  carezca  del  sello 
de  dicha  Sociedad.